El
CAFF, "Casa de Fortalecimiento Familiar y Comunitario"
es una ONG que trabaja por la promoción de los Derechos de Niños
y Adolescentes. Ubicada en El Talar Sur, en donde gran parte de la
comunidad está muy por debajo de la línea de pobreza.
Todos
los días estamos en contacto con niños y jóvenes que han
perdido su escolaridad, que han sido expulsados del sistema de una
u otra manera. Muchas veces porque la normativa escolar propone
encuadres no comprendidos por los niños, y otras veces porque las
posibilidades cognitivas de muchos chicos han sufrido precozmente
por múltiples razones. Pero la consecuencia es que infinidad de
adolescentes se ven destinados a deambular sin inserción social
alguna, sin proyecto de inclusión.
Es
por ello que estamos convencidos que es prioritario prestar mucha
atención a los más chiquitos, para prevenir desenlaces que dejen
a los chicos sin futuro. Esta primacía se fundamenta desde la
perspectiva de la Convención de los derechos del niño, de la
equidad desde el comienzo, de la preeminencia entre los más
vulnerables en la lucha contra la pobreza, en el mejoramiento de
la calidad de vida, en la reducción de los problemas educativos
garantizando comienzos más sólidos, etc. Muchos países ya han
comprendido la eficacia de las intervenciones tempranas y
focalizan sus esfuerzos a servicios integrales destinados a los
niños más pequeños.
Esta
orientación esta basada en hallazgos de la neurociencia, además
de numerosas investigaciones comprobadas por las ciencias
sociales. Al entrar los niños a la escuela, el desarrollo
temprano determinará en gran medida si tendrán logros en ésta y
en la vida futura. El efecto del aprendizaje en la escuela se
verá favorecido por la competencia social y emocional
desarrollada en los primeros años. El niño social y
emocionalmente saludable y preparado para la escuela, es seguro de
sí mismo y amigable, tiene buena relación con los demás,
persiste ante las tareas desafiantes, posee un buen desarrollo del
lenguaje y puede comunicarse bien, escucha instrucciones y está
dispuesto.
Todos
conocemos la importancia que cumple la educación en la formación
del ser humano y la importancia de la familia, a lo que debemos
sumar lo que demuestran las investigaciones médicas y
educacionales de las últimas dos décadas:
-La
formación de células está prácticamente completa antes del
nacimiento, sin embargo, la maduración cerebral continúa
después del mismo.
-El
desarrollo del cerebro antes del primer año de vida es más
rápido y extenso.
-La
nutrición inadecuada antes del nacimiento y en los primeros años
de vida puede dificultar seriamente su desarrollo y ocasionar
trastornos neurológicos y conductuales, discapacidades del
aprendizaje y retraso mental.
-El
desarrollo del cerebro es mucho más vulnerable a la influencia
del ambiente, responde en mayor grado a las experiencias muy
tempranas, que son perdurables.
-La
estimulación fija las bases de todo proceso de aprendizaje.
-La
intervención después de los tres años puede ser demasiado
tarde.
-La
falta de contacto y afecto adecuado retrasa el crecimiento del
niño.
-La
intervención temprana puede aumentar la disposición para ir a la
escuela, puede elevar los niveles de matrícula escolar, reducir
las tasas de repetición y deserción y mejorar las aptitudes
académicas.
En
conclusión, en cuanto a la educación compensatoria debemos
afirmar que cuanto más temprano mejor, es decir antes de que
nazca el bebé y antes de que cumpla tres años.
Considerando
este aporte de los investigadores, ya no habría duda hacia donde
tenemos que prestar especial atención.
Pero,
¿cómo lograr que todos los niños pequeños reciban
estimulación adecuada? Sin duda alguna, en primer lugar apoyando
a la familia. De hecho, los padres son los maestros principales y
más importantes de sus hijos. Por eso, es fundamental compartir
información con ellos, en forma participativa, para que puedan
fortalecerse y apropiarse de su rol, como fundante e
insustituible. Apuntalar el papel educativo de la mujer. Impulsar
el trabajo conjunto de los padres y la comunidad.
El
lugar privilegiado de la infancia es la familia, y para aquellas
más sometidas a la pobreza, apremiadas por las necesidades
diarias, es difícil priorizar el acompañamiento del desarrollo
cognitivo de sus hijos y necesitan de nuestra ayuda: el Estado y
la comunidad.
Por
supuesto, es invalorable el papel de los niveles iniciales de
educación a partir de los tres años, siempre de la mano de los
padres.
La
infancia y su futuro es una responsabilidad de todos. Por ello,
consideramos esencial que todos los servicios, formales y no
formales, articulemos nuestras tareas. Debemos ser facilitadores,
extremando nuestros recursos con programas que promuevan la
educación infantil. Capacitarnos como operadores para comprender
el alcance de estas prácticas y alentar el efecto multiplicador.
El
CAFF, esta implementando, con el respaldo del consorcio
"Iniciativas"*, un proyecto en esta dirección y espera
poder incrementar este trabajo en forma sostenida, contando con el
apoyo de familias e instituciones, para que los procesos puedan
proliferarse, aludiendo a que el costo de nuestra sociedad en
crisis, no sea el potencial de la infancia.
CAFF
"Casa de Fortalecimiento Familiar y Comunitario"
Gelly
y Obes 3045 (planta alta) - El Talar - Tigre
Tel:
4740-2888 - Correo electrónico: caffyc@hotmail.com
*Iniciativas:
Universidad de San Andrés (UDESA), Centro de Estudios Legales y
Sociales (CELS) y Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales
(FLACSO)
Periódico
El Talar